lunes, 3 de junio de 2013

Touch

Me desperté con muchísimo frío. Sabía que el día no sería bueno. Mientras una sensación de fiebre, calor que subía y bajaba se apoderaba de mí en la mañana, los mensajes volaban: palabras de adiós que parecían no ser recordadas.
Pero eso ya fue.
Lo peor fue cuando los mensajes eran de mi hermana, revelandome que mi familia corría peligro. Un arma de nueve milimetros, gastada, era empuñada por una mano experimentada. El cañón apuntada directo a mi hermano. Sus ojos grandes, horrorizados, retrocedieron. Inteligente el pequeño.
La pareja de mi madre en el piso. Víctima violenta de una mafia que contaminaba las mismisimas entrañas de mi tierra natal. No hubo tiempo ni siquiera para llorar, aunque las lágrimas brotaran. Metí unos trapos en una valija y emprendimos viaje. Tardamos lo mismo de siempre, pero se nos hizo eterno. Mi madre y yo teníamos el alma hecha un puño apretado. Ambas comíendonos el miedo, para que nos abrazara la bronca y la adrenalina.
Al llegar nos fundimos en un abrazo. Mi hermano, mi madre y su pareja, y yo. Los cuatro hechos una lágrima, el alivio de reencontrarnos después de toda la desesperación de estar separados. Ahí, recién ahí, nos sentimos fuertes, inmortales, capaces de cualquier cosa.
¿Sabes en que estaba pensando durante toda esta odisea?
"Que lindo sería poder abrazarte. Sentirme contenida en tus brazos"
Hoy estaba débil, hoy crucé la linea. Te conté lo sucedido, te pedí cariño. Quizás me excedí, pero tu respuesta fueron unos brazos abiertos, la sonrisa que podía vislumbrarse a través de la pantalla. Tenía muchas ganas de abrazarte, de llorar un rato sobre tu pecho.
Y en mi cerebro no paraba de sonar esta canción:

You've given me too much to feel
Sweet touch
You've almost convinced me I'm real
I need something more
I need something warm... 

Estoy sintiendo mucho. Mucho que no sé si quiero sentir. Pero cada vez que te veo, tu sonrisa cómplice... Tus manos buscando las mías, tu corazón en frenesí.
El problema es que por más hermoso que sea, no sé si es real.

Y después del día horrible que tuve, mi cuerpo pedía el alivio de tus brazos tibios.

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