Tu bufanda está ahí, inerte, como prueba irrefutable de tu presencia, y todo lo que eso conllevó. Está impregnada en tu perfume, si me acerco a ella soy capaz de sentir el aroma que te distingue, que me producen el recuerdo involuntario, y una sonrisa dibujada súbitamente en mi rostro. A veces me siento apenada, pues pareciera sentir que ya no puedo enamorarme con esa fuerza descarriada que me motivó años atrás. Pero tampoco puedo despegarme de tu sabor, y te abrazo fuerte como si temiera que desaparecieras.
Tengo tanto miedo de volver a fallar, que ahora que estamos en este impasse de tranquilidad, momento en el que se han definido los sentimientos... Tengo miedo. Y es un miedo infundado, pero imposible de negar. La utopía de alguien tan bueno, que me respeta y tantas cosas más, me hace pensar que quizás sos un sueño, y me voy a despertar.
Y no me quiero despertar, nunca más.
"A mi él me hace sentir unas cosas re raras
Porque no se deja ganar, pero me enseña a mejorar.
Porque aunque estemos en la situación más sadomaso en la cama, el me acaricia la cara y me pregunta si estoy cómoda.
Porque si yo le cuento que me pasó algo feo el se re preocupa.
Y porque cuando me cuenta cosas o comparte sus conocimientos conocimientos conmigo o yo comparto mis conocimientos con el, se nota que le interesan.
Porque me pide consejos,
y bueno...
Nunca me habían respetado así"
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