jueves, 19 de julio de 2012

Como en el subte

Recién llego de un evento de poesía donde, entre otras cosas, me deleite con la performance de mi profesor estrella. Y la inspiración me llegó como una patada en los dientes, de repente sentía la necesidad de vomitar mis pensamientos. Era como en el subte, en la hora pico, que todos se aprietan y se empujan para entrar y salir, para llegar.

Miles de ideas imaginadas se apretujaron intentando salir, intentando llegar a algún lugar.

Cuando llegué a mi casa, el mar se calmó, y pasó a ser pura ansiedad, esa ansiedad de hacer algo, pero sentirse imposibilitado por la simple condición de ser un ser humano.

miércoles, 11 de julio de 2012

Desesperación.-

Faltan menos de 2 semanas para este final, y todavía no toqué un libro. Mi mente esta totalmente vacía, como un pozo sin fondo. Yo era feliz, era muy feliz, y por tanta felicidad sabría que un momento de tristeza llegaría, pero jamás pensé que sería tan desolador.
Mi casa es un desastre, mi novio no me cree, mi estudio esta detenido, mi corazón, roto.

Y me siento totalmente acongojada, sin fuerza de voluntad ni ánimo.

Y no sé como seguir a partir de aquí. Porque yo estaba bien.

lunes, 9 de julio de 2012

Una lágrima y una sonrisa

Hace varios días que quiero escribir sobre esta situación que me destruyó el alma. El fracaso no es algo aceptado en mi familia, y menos por mí, una persona que se creía capaz de todo. Pero aquí está, mirándome fijamente, con sus ojos clavados en mi alma y con su mano destruyendo mi autoestima muy lentamente. Creí que me destruiría y que a partir de ahí sería inútil, totalmente incompetente.
Pero después algo llegó, algo único y raro, algo nuevo, algo feliz. Una oportunidad de pedir perdón.
Hay una cicatriz en mí que permanecerá allí por los siglos de los siglos. Los amigos que perdí, el dolor que me causé y los horrores que cometí me perseguirán como fantasmas en la noche. Pero ahí estaba Asphix, un amigo que creí perdido, parado frente a mí, festejado una derrota (como yo) y pidiéndome perdón por no haberme pedido perdón antes.

Y me sentí feliz, presa de una felicidad que superaba cualquier escala.

Y creí en el karma, todo lo bueno volvió.