Y aunque yo no sé tu nombre
Ni vos el mío
Es como si nos conociéramos
¿Cuantos noches acompañaste
mis llantos de soledad
Pensando que era demasiado joven
Para sufrir tanto y tan mal?
Entonces me despertabas con tu música
Y las mañanas se llenaban de vida
Se rompía el crudo silencio en la casa.
Y cuando yo tomaba el violín
practicando simples acordes
Vos acompañabas con tu guitarra
Te mandé mil veces paciencia
Cuando no esperabas a que cargara el capítulo
Y se escuchaban los diálogos entrecortados
Muchas veces te dí fuerza
Mientras te escuchaba quejarte de las muletas
Y yo compartía una sonrisa cómplice
Cuando cantabas con alegría
A puro pulmón
mientras tu madre no estaba
Tanto sabemos el uno del otro
Que cuando compartimos ascensor
Nos acompañamos en silencio
No necesitamos decir nada
Ya estaba todo expresado
En esos monólogos tan nuestros
Donde el otro es el único testigo
Donde el otro es el único testigo
El espectador accidental
Y se van volviendo diálogos
De tantas cosas que compartimos.
Entonces yo siempre voy a saber
Mi desconocido amigo
Que mientras estés del otro lado
Nunca voy a poder
Sentirme sola.