Da igual el insomnio, de tanto mirarte creo que me voy a enamorar, sos como esos sueños prohibidos, que se van tejiendo en mi mente pero que nunca van a pasar.
Ser tan joven implica tener deseos encontrados, tomar decisiones equivocadas, pero con vos lamentablemente no puedo ceder. Quisiera transformarme en un sucúbo y absorberte hasta el alma. Pero seré buena, me portaré bien.
No te preocupes, siempre te recordaré, sos una fuente de sabiduría de la que no pude beber más que lo justo, aunque quisiera haberme hundido en ti.
Quizás alguna día me rebele y exija un tiempo para mí, o quizás esto que ahora siento medio vacío me vuelva a llenar. No lo sé, todo puede pasar.
No importa, no es el gran drama, me tomaré la libertad de fantasear contigo un rato más, me imaginaré arrastrándote hasta este deseo pecaminoso... Y después te dejaré ir.
Y jamás me recordarás.
Pero yo a ti si.
