En este momento, mi resistencia ha llegado al límite.
Una palabra, un roce, una sonrisa, un mensaje, y probablemente sea tuya. Si impones tu presencia probablemente me entregue. Estoy débil. Mi cuerpo quiere pecar. Sos como un íncubo, más pasan los días, más fuerte el deseo. Yo solo anhelo tu cuerpo, y la experiencia de lo prohibido.
Mi corazón está muy lejos de ti, pertenece a un hombre que probablemente jamás me corresponda.
Pero distraeme un rato de mis clamores, dame piel, dame pasión. Dejame hundirme en el fuego de la perdición.
Sino vete, vete lejos, dejame tranquila con mi desesperación.
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