Nadie la cuidó, no pudo elegir.
No se que hago acá mirándome al espejo, mi reflejo esta roto. Estoy enferma, me consumo lentamente.
Miro hacía atrás y cuento todo lo que he perdido, y pienso y ruego que esto se termine, que no pase nada.
Pero la realidad es distinta. Y todo se va a fuera de mi control. El destino me ha jugado la peor de las trastadas. Y yo ya no creo poder salir de este agujero del infierno.
Tres veces me baño, no hay forma de quitarme la sangre del pecado.
Tres veces hundo mi cara en el agua limpia, sigo sucia.
Ya no hay nada que hacer, no quiero seguir mi vida, no quiero voltear hacia atrás, no quiero mirar adelante, este presente me esta matando.
Y vuelvo a pensar en que la vida no tiene sentido.
Como a los 12, he perdido todas las esperanzas de ser feliz.
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