domingo, 31 de marzo de 2013

Fondo

Yazco inmovil. Flotando en el agua puedo oír mi corazón. En cada segundo parece acelerarse. Cierro los ojos y me dejo llevar por el agua. Mi cuerpo va cediendo a la corriente, y mis pulsaciones aumentan. Flotando en el agua puedo oír mi corazón.
Puedo sentirla arrastrándome, puedo sentir como mis oídos y mi nariz se van llenando.
El agua penetra en mis pulmones, y en la oscuridad de mis párpados imagenes se empiezan a dibujar. Todo el miedo que sentí, todas las decepciones, todo este amor que siempre quiero dar pero que siempre es indigno. Todas mis esperanzas.
Me entrego con docilidad. Me decidí a ser tuya, contra todos los consejos, contra toda la decencia. Tanto tiempo pasé resistiéndome a tí que acabé por perderte y quererte a la vez.
Pero la realidad es que nunca fuiste mío y nunca signifiqué nada.
Y mi corazón ahora se paró. Ya no siento más miedo, mi cuerpo no se enferma, no siento asco.
Ni siquiera puedo sentirme fea.
Flotando en el agua puedo oír mi corazón, y mientras más y más me hundo en mi propio mar de confabulaciones, mi pulso va disminuyendo. Hasta que yo misma me transformo en nada.
Y no me siento nada, pues ya nada soy.
En el fondo de este mar, yo paré mi corazón.

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