El instinto de protección es algo intrínseco en mí. No puedo evitar el impulso de rodearte con mis brazos, si tu sufrimiento se ve a través del silencio.Será nocivo para mi salud, perjudicial para mi existencia. Pero es que no soy yo, sin este inocente deseo de cuidar, de dar, de ofrecer, de ayudar.
No hace falta que digas que sí, no hace falta que te entregues a mis lujurias. Puedes esconderte conmigo, yo te contendré en mi pecho y después te dejaré libre, y no me vas a deber ningún favor.
Es un acto de amor que no busca una respuesta, no busca una reacción. Solo protegerte, refugiarte del dolor. Hasta que estés mejor.
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