domingo, 17 de junio de 2012

Frustración-

Quiero estudiar, realmente quiero. Quiero estudiar, graduarme, ser alguien en la vida. Quiero un título que demuestre mi esfuerzo. Quiero reconocimiento.
Pero cuando me levanto y enfrento la realidad, estudiar no es lo que quiero. Estudiar es como una obligación para llegar a las cosas que realmente deseamos, y todos sabemos que estudiar no nos garantiza nada, solo años de esfuerzos que al final no nos aseguran que llegaremos ni siquiera a rozar con la yema de los dedos ese sueño tan preciado que desde niños hemos cultivado en nuestro corazón.
Pero así crecí yo, en una familia donde estudiar era el pilar que nos nutría, que todavía hoy nos nutre. Y siempre viví como si el suelo detrás de mí se estuviera rompiendo: debía correr para alcanzar lo que amaba, pero al mismo tiempo estaba tratando de salvar mi vida, pues si me detenía, moriría.
Aún hoy siento que esto es así. Debo estudiar desenfrenadamente hasta terminar, ¿Y después qué? ¿Quién, qué me garantiza que al terminar estos estudios aún seré joven para poder vivir? ¿Dónde empieza la vida?
Porque yo sé muy bien que mi infancia no fue vida, todo lo que hice fue luchar y sufrir por salir, y cuando logré salir, descubro aún peores cosas que las que dejé atrás. Pero detenerse no es una opción.
Sino me voy a caer. Pero todos dicen que te encuentres, que te construyas, que te descubras, que entiendas tu cuerpo.


Y yo cada vez que me veo en el espejo, veo a alguien totalmente distinto al que construyó mi mente. Es frustrante, porque no me conozco.

No hay comentarios:

Publicar un comentario