Lo que duele es el silencio
De tu mirada ausente en el horizonte
Y la certeza eterna
De que te fuiste hace rato
Lo que duele es la sonrisa incómoda
Tu única respuesta ante mi declaración
Tanto te ofrecí
Tan sencillamente lo rechazaste
Como el oro que cayendo en la fosa
Como el interminable camino hacia El Dorado
Tanto esfuerzo, tanta sangre, tanto muerto
Por una causa perdida
Tantas lágrimas regaladas
A una esperanza vacía
Pero no es justo perder toda la fé
Solo porque la herida sea profunda
Quiero seguir con la frente en alto
Enfrentar con mis ojos
Todos los posibles escenarios
Que puedan suceder
Después de un viaje tan largo
Que tanto nos ha costado.
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