Cuando naces para querer
Naces para padecer
Te golpea el corazón
Todos los días
Porque te importa
Y eso nunca cambiará
Los vas a ver mil veces
Con el barro en las rodillas
Y la hiedra venenosa que crece
Alrededor de sus costillas.
Ante esa irremediable realidad
Solo podes agonizar
Y hacer todo, posible e imposible
Para brindar auxilio
Aunque caiga la noche
Aunque asome la mañana
Jamás dejarás de estar cerca
De abrazarlos con ganas.
De resistir junto a ellos
Aunque no sea lo mejor
Para ti.
Para mí.
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