Al principio fue el miedo de que mi forma de ser particular arruinara la perfección.
Después me di cuenta que me entendías, y fui más allá.
Y me aceptaste con los brazos abiertos.
Y los dos sabíamos que queríamos ese beso
No nos importó el calor, ni la manifestación
Me llevaste a pasear del brazo
Como una dama
Vos mi caballero.
Alrededor nuestro solo había solo luz.
Momento de pura tranquilidad.
Me deje llevar porque vos sabías guiarme como nadie.
Y después me entró el miedo
De que te fueras a olvidar.
Pero ahora ya sin miedo
Tengo que aceptar
Que te quiero ver de nuevo
Y no pensar en nada más.
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