martes, 26 de febrero de 2013

Tu cara se borra, se tiñe de gris

Al principio el dolor ardía, noche y día, durante enormes tardes calurosas. Luego se volvió un zumbido, que hacía vibrar el corazón, que quitaba el sueño y anunciaba el insomnio.
Ahora solo quedan cenizas, de un fuego que nunca se encendió. Y yo parada bajo el viento y la lluvia, solo con ramitas, habiendo prendido tan solo una pequeña llama, que jamás creció.
Ya no hay sufrimiento, solo revuelve un poco el estómago cuando la tocas, como esas heridas en la piel que tardan años en cicatrizar y la marca queda sensible al tacto.
Ahora hay nuevos planes, aunque es difícil imaginarse el día a día sin amor. Pero como todos los guerreros, prevaleceré siempre al final.
Ahora tengo que seguir con mis objetivos, y luchar aunque tenga miedo, y frío.
Porque el más sabio consejo que me han dado, me recuerda que tengo que seguir, pase lo que pase, cueste lo que cueste.
Ahora tu cara no es más que un recuerdo olvidado, una piedra en mi camino.
Algo borrado.

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