Quisiera entender porque tu mirada siempre es pacifica, como haces para perdonarme. Yo me siento un ser humano tan bajo y vacío, tan chiquito e insignificante, que no entiendo como vos podes poner tantas fichas en mí. Sé que soy tu hija, pero deberías azotarme por las cosas horrible que he hecho. Y sin embargo, tus palabras tranquilizadoras acrecientan las espinas en mi corazón. Porque me siento indigna de tu amor, de tu perdón.
Lamento tanto no ser la persona tan increíble que sos vos madre mía.
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