Con los ojos árdidos, a punto de caer en el llanto, como una lluvia de lamentos.
No sé que buscas en mí, se que es un poco más que el cuerpo, pero menos de lo que yo percibiría. Se me cierra el pecho en la confusión de tu misterio. Quizás siempre me atrajeron los hombres así, que preferían que el otro hable, para lucirme yo.
Pero lamentablemente, te encuentro totalmente irresistible, si no me estreno tu piel voy a volverme loca. La histeria se apoderará de mí.
Necesito probarte, olerte, morderte, degustarte. Pero quisiera que nuestros caminos no se separaran allí, quisiera caminar un poco más a tu lado...
Pero estoy segura de que es por puro orgullo que anhelo poseerte. Los hombres nunca había tenido demasiada voluntad sobre mí, siempre actuaba por mí, y ellos, bajo mis condiciones.
Pero ahora el papel se invierte, y estoy a tu merced. Total y completamente entregada a tus deseos, sin importarme lo oscuros que sean. Y eso me intimida, quiero ser tuya, pero que seas mío. Quiero tenerte para así sentirme siempre fuerte.
Porque la incertidumbre de no saber si ya te has cansado de mi me mata.
No necesito que me des garantías, que me prometas nada. Vivamos en el completo desconocimiento. Pero mantente cerca, así yo podré distinguir cuando esta llama ha llegado a su fin.
Mientras tanto, me consumo por vos.
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