Toda mi vida pensé, que el día que me violaran, yo me iba a suicidar. La violencia y el horror de la situación no me iban a dejar respirar, e iba a pasar día y noche reviviendo esa escena, mientras el dolor y las heridas brotaban incesantemente.
Pensé que la vergüenza no me iba a dejar salir adelante, pensé que iba a ser incapaz de mirar a un hombre a los ojos sin recordar el sonido de mis gritos ahogados.
Pensé que... Buenos, cosas horribles y traumáticas.
Y acá estoy, después de un año, viviendo.
Porque a todas nos pasa, y es tan normal, que me pasó y no me di cuenta.
Y ahora que hago retrospectiva, me encuentro ese recuerdo abrumador.
Y contárselo a la gente es traumático y sufrido, como yo imaginé que una violación sería.
Pero el recuerdo que tengo de ello es... Tan efímero
Que la única prueba que tengo de que pasó.
Es la vergüenza que siento.
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