Me arden los ojos
No puedo respirar
Los flashes me encandilan
Las latas me cortan las yemas de los dedos
El horrible calor del vómito ajeno
Sobre mi remera
El potente olor del cigarrillo
Impregnado en mi pelo.
Cuando las luces se encienden
Los borrachos marchan a sus hogares
El sol ya está fulminando
Son las 10 de la mañana gente...
Barremos mugre, sudor, sangre
Vidrios rotos, envoltorios de droga
Estoy cansada, me duelen los pies
Después de tantas horas en la oscuridad
El día me enceguece.
Entonces yo llego,
y vos me abrís la puerta con una sonrisa
Calentás el té...
Servís el triffle de chocolate
Huele todo tan bien...
Me ofreces tu buzo perfumado
Y todos esos olores, tan placenteros
Se posan en mi nariz
Contrastando con los que venía respirando
Unas horas atrás.
El sillón es mullido,
Y mientras acomodas la estantería, me sonreís.
Tanto regocijo siente mi alma de pronto
Al suspirar me hundo aún más en la suavidad
Se paró el tiempo.
La crema de postre está perfecta
Y corto el dulce de mi lengua con el suave té
Cuya tibieza me recorre por la traquea
Devolviendo calor, y vida,
a mis entrañas.
Y está bien.
Y estoy bien.
Me siento renovada.
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