Hace cinco años vomitaba bilis negra, amarga y dolorosa. Hace cinco años yacía rendida a los pies de una ciudad que se había dedicado largamente a pisotearme. Tanto dolor, tanta sangre. Se me pasó el colegio, la adolescencia y la infancia intentando encajar las piezas, abriendo el corazón siempre en los lugares equivocados.
No hay comentarios:
Publicar un comentario