domingo, 6 de septiembre de 2015

La fiebre me ahoga,
Pero corro para llegar a tiempo
Te encuentro desplomado
Cansado de tanto careteo
Mi mano acaricia tu cara
Consolándote, buscando consuelo
Y tus ojos desorbitados se abren
Tus brazos mareados me buscan
Y en tus labios pruebo el exceso
Que te bebiste toda la noche.
Podemos oír los pájaros
Cerrar la noche sobre nosotros
Provocando a la mañana
A presentarse por fin
Colándose a través de la persiana
Primero en tonalidades añil
Que va apagando las estrellas
Mientras nos besamos desesperados
Lagrimeando angustiada
Por tus confesiones ebrias
Que luego no recordarás
Aún así, no me importa
Aún así me entrego
Porque más tiempo pasa
Más claro lo veo
Es irrefrenable esta sensación
Sucio, desprolijo, maltrecho
Aún así yo te elegiría siempre
Como el sol que se entrega a la luna
Para hacerla brillar con increíble fulgor
Y le regala su cielo inmenso
Para que ella exhiba lo mejor
Permitiendo a la marea besar las rocas
Abrazarlo todo con salado esplendor
No importa si son pocas horas
No importa si luego deberá marchar
Cuando la luna ilumina el firmamento
El sol resplandece también
Así como resplandezco
Cuando te irradio mi luz.

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