viernes, 21 de noviembre de 2014

Aquella tarde en Bolivia que se hizo noche.

Me había puesto un vestido largo
Blanco y rosado, delicado
Quería estar prolija, agradable.
El sol se fue escondiendo
¡Gracias a Dios,
Porque hacía calor!
Y el murmullo de la gente creció
"Pronto vendrá"
Eso decían, mi mamá sonreía
¡Que emoción!
Se montó un operativo
Y varios agentes de civil se presentaron
Anteojos oscuros, semblante duro
Cero interés de negociar
Una grupo de tambores
Corriendo hacía la entrada
Muy prolijos, estilo militar
Y mientras sonaban
Esbelto y radiante
Lo vimos pasar
La gente empujaba
Yo trataba de acomodar mi camara
Queria tomarle una foto a mi mamá
Todas salieron borrosas
Porque mientras ella lo saludaba
Todos se me abalanzaban
Querían recibir un saludo
Presidencial.
Caminé delante de ellos
Mientras los agentes me miraban mal
¡Perdonen señores, es que da emoción
Conocer al presidente, de esta hermosa nación!
Y pasó, y fue presentado en el escensario
El señor presidente de la Republica Plurinacional
De Bolivia.
El señor Evo Morales, de traje negro
Con grabados indígenas, que yo supongo aymará
Dando un discurso impactante
Que me hizo pensar que existen politicos buenos
En verdad.
Bueno, eso lo pensé después
Porque pasé como media hora
Interesada en sus manos
¡Eran tan pequeñitas!
Como las de un niño, no sé
¡Ay dios que chiquitas que son!
¿Por qué son tan chiquitas?
Mirá esas manitos, mamá, por favor
Ay no me quiero reír,
Perdón, perdón
Que irónico que el destino de un país
Esté en unas manos tan pequeñas.

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