sábado, 18 de enero de 2014

Esmalte

Y lo decidí.
Quería cambiar
Quería dejar de ser la chica triste que tiene una historia de vida deprimente, que no puede soportar a su padre y que vive lamentándose de su pasado. De ser la gordita, la desprolija, la que se tiene que conformar con pibes feos, patológicos, que jamás la podrían satisfacer.
Me cansé de encadenarme sola a cosas que nunca me importaron.

Así que limpié todo, mi cabeza, mi pieza, mis uñas.

Y me puse un esmalte bonito y brillante, que me hacía sentir entera.

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